Fobias y Miedos Infantiles

Una fobia es un temor a situaciones o cosas que no son peligrosas y que la mayoría de las personas no las encuentran molestas.

El miedo es algo muy común en las personas. Es una reacción natural o una experiencia adaptativa ante situaciones u objetos que implican un peligro real. Hay miedos que a una edad son normales y que conforme crece un niño van desapareciendo y por tanto no requieren ningún tratamiento específico. Cuando este miedo se da ante situaciones u objetos que no suponen un peligro real ni tampoco es evolutivo, entonces nos encontramos antes un miedo que ya no es adaptativo y es lo que denominamos fobia.

La ansiedad que aparece frente a una situación a la que paciente tiene fobia se manifiesta mediante:

      • Síntomas Físicos: Sudoración, respiración anormal, aceleración del latido del corazón, temblores, escalofríos, dolor en el pecho, sequedad de boca, mareos, dolor de cabeza…
      • Síntomas Psicológicos: Pensamientos distorsionados respecto a la situación
      • Síntomas Conductuales: Evitación de la situación

¿Por qué es importante tratar las fobias en niños y jóvenes?

Las fobias pueden llegar a afectar a la ejecución de la vida cotidiana, o en su defecto, a la calidad de vida. Cuando esto ocurre es importante acudir a consulta y tener la valoración de un especialista para iniciar un tratamiento. Es importante saber qué causa la fobia y qué la está manteniendo en el momento presente.

Proceso a seguir en la Terapia de las fobias en niños y jóvenes

El tratamiento psicoterapéutico consiste en realizar una adecuada evaluación del problema y determinar las variables que están afectadas de modo que podamos establecer un Tratamiento Cognitivo-Conductual, trabajando las cogniciones que están provocando la anticipación del malestar y por lo tanto, el elevado nivel de ansiedad, y las conductas evitativas que están manteniendo la gravedad del cuadro del niño o el joven.

La Terapia de Conducta es uno de los tratamientos más efectivos para las fobias, donde en ocasiones puede ser preciso combinarlo con tratamiento psicofarmacológico para disminuir los síntomas físicos que acompañan a la fobia y ayudar así a la persona a afrontar la situación.

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