Depresión

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por:

      • Estado de ánimo irritable la mayoría de las veces
      • Dificultad para conciliar el sueño, o exceso de sueño
      • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
      • Cansancio y falta de energía
      • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa
      • Dificultad para concentrarse
      • Movimientos lentos o rápidos
      • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
      • Sentimientos de desesperanza o abandono
      • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio
      • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual

Podríamos definir «depresión» por sus síntomas que pueden parecer enfermedades somáticas (dolores, cansancio, etc.)

La clasificación más clásica distingue tres clases de síntomas:

      • Cognitivos
      • Afectivos
      • Motores o conductuales

Un elemento importante a destacar en la depresión es la tríada depresiva:

      • Pensamientos negativos acerca del yo
      • Pensamientos negativos acerca del mundo
      • Pensamientos negativos acerca del futuro

¿Por qué es importante tratar la depresión?

Es importante resolver y buscar ayuda cuando notas que los síntomas no desaparecen pasadas unas semanas. Esto significa que los síntomas no son pasajeros, motivados por un mal momento o por un problema que cuando se solucione, estos síntomas desaparecieran, sino que se trata de un problema más grave.

La depresión es un trastorno que, si no le ponemos solución, acaba afectando a todas las áreas de la vida; social, familiar, de pareja y académico-laboral, por lo que deteriora nuestra calidad de vida de modo considerable.

Proceso a seguir en la Terapia de la depresión

Realizamos la evaluación y el diagnóstico a través análisis funcional. El diagnóstico considera la depresión como una enfermedad con unos síntomas y unas causas.

El análisis funcional define la conducta problema de forma concreta y explícita y estudia sus relaciones con elementos del contexto personal y social del paciente, haciendo en concreto hincapié en los antecedentes (próximos y remotos) y los consecuentes y en los pensamientos y sentimientos. Es decir, estudia también los aspectos emocionales, cognitivos y conductuales que se asocian a la conducta problema.

Con el análisis funcional, logramos conocer mejor las causas del problema y del mantenimiento del mismo, siendo más efectivos a la hora de aplicar el tratamiento.

Dependiendo de la gravedad del cuadro, en ocasiones, el tratamiento psicológico combinado con el farmacológico es el más recomendado y eficaz.

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